14/8/11

Capítulo 6 "Gotas de lluvia".

El curso iba a comenzar, y sentía que no estaba completa. Que me faltaba algo, algo o, mejor dicho, alguien llamado Nicolás. De todas las veces que quedamos tengo algunas fotos nuestras que nos hicimos y que las coloqué en un álbum decorado con flores, mariposas y corazones, muy colorido, que me compré en una tienda de veinte duros. Pero que aún así era bonito y perfecto para aquellos momentos. Lo saqué del rincón de un cajón de mi habitación, para que no lo vieran mis padres, aunque ellos no solían mirar los cajones, y lo abrí. Una sonrisa se me dibujó en el rostro al ver la primera página del álbum. Estábamos él y yo en el famoso parque de siempre, al lado de una gran fuente. Yo apoyada sobre sus hombros y una de las piernas elevada, y él riéndose mientras hacía por mirarme. Recuerdo que esa foto nos la hizo una mujer que tenía un carro de bebé. Nos queríamos hacer unas fotos él y yo, y al ver que no podíamos porque si no salía yo cortada, salía él, se ofreció a hacérnosla. Después recuerdo que estuvimos a punto de caernos a la fuente por nuestras tonterías, pero él me agarró y caímos al suelo lleno de hierba bien cuidada, riéndonos a más no poder. Pasé la página y vi otras fotos hechas cuando nos tomamos un bombón en un lugar donde también servían cafés y tés, llamado: “El rincón de los pequeños placeres”. Sí, quizás sea un nombre demasiado largo para un establecimiento, pero me gustaba,  y también el lugar. Estaba lleno de fotografías de gente famosa en lugares donde se plantaban este tipo de especies. También había fotos únicamente de ese tipo de plantaciones. El color de la pared era beige, aunque más bien tirando a cagueta. La barra estaba hecha de madera con una tonalidad marrón oscura. Las luces eran también amarillas pero muy suaves, dentro de unas lámparas de las que colgaban diferentes adornos. Y las mesas y sillas también eran de madera, pero de un marrón muy claro. Fuera del establecimiento, también había colocadas sillas y mesas de metal. Que las ponían, como en muchos otros sitios, cuando llegaba el verano.
Seguí pasando las hojas y recordando momentos indelebles que vivimos él y yo en menos de un año. Entonces que acordé de cómo nos conocimos y fui a buscar el paraguas de aquel día nublado. Azul oscuro, con estrellas grises estampadas. Cuando por fin lo tuve en mis manos pensé: “Y pensar que por un inesperado olvido y por mis tonterías le conocí por casualidad…” Y choqué el paraguas contra mi pecho con anhelo, mientras  unas lágrimas empezaban a mojarme las mejillas. Una vez vi el álbum, lo guardé en su sitio y le mandé un mensaje de texto a Julia que decía: Necesito quedar, llámame para confirmármelo. Besos. Segundos después me llegó su respuesta vibrándome el móvil: Ok. ¿A las siete en “Pequeños placeres”? Ella abreviaba el nombre al lugar. Era un sitio al que solíamos ir ella y yo, y que me encantaba. Por eso llevé allí a Nicolás. Donde, según él, nunca había estado. Le contesté: Vale. Hasta ahora.

Cuando llegué ella aún no estaba, así que cogí mesa y me senté mientras la esperaba.
-¿Va a querer algo?-me preguntó un muchacho con delantal. Era un camarero.
-Aún no, espero a alguien, pero gracias.-le dije amablemente. Dos minutos después entró por la puerta Julia, que llevaba una falda negra con volantes y una camiseta del mismo color de tirantes. Calzaba unas sandalias color marrón.
-¿Has esperado mucho?- me preguntó nada más llegar a la mesa.
-No, apenas acabo de llegar. El camarero se ha acercado pero le he dicho que tenía que esperar a alguien.
-Gracias.-dijo.
-Qué menos. Te he hecho venir esta tarde.-la miré mientras jugaba con la carta.
-¡Camarero!-gritó Julia.
-Sí. ¿Qué desean?-preguntó este.
-Yo un café con nata, gracias.-el chico se lo apuntó en una pequeña libreta.
-¿Y usted, qué desea?-me preguntó.
-Yo… una tila, gracias.-pedí cordialmente. El camarero se lo apuntó y se acercó a la barra para efectuar los pedidos.
-Bueno, cuenta. ¿Qué tal estás?-empezó a hablar.
-Bueno… intentando sacármelo de la cabeza. Es que todo pasó tan rápido… desde que lo conocí hasta que se fue. Es como si el viento pasase a través de tu ventana y se esfumara por la rendija de otra. No sé… Mi vida cambió completamente gracias a él y ahora, gracias a él, ha vuelto a cambiar…-comenté mientras el camarero colocaba la tila en frente mía y el café con nata en frente de Julia, que me miraba conmovida.
-Tú no le des más vueltas. Seguro que lo vuelves a ver.-me intentó animar.
-Él ya ha comenzado sus estudios. Y a nosotras nos faltan tres días. El verano se acaba y pronto el año. Se dice que año nuevo, vida nueva, y con ello espero volver a verle.
-¿Por qué no le visitas un día?-dijo mientras le daba un sorbo al café y se marcaba un bigote de nata.
-Porque no sé si tendré tiempo este año y qué le diré a mis padres…-cuando vi que aún no se había limpiado la nata, me empecé a reír.
-¿Qué? ¿Qué te hace tanta gracia?-preguntó sin saber de qué me reía. Me extrañó, porque debía notar el cosquilleo de la nata.
-Llevas bigote, y la gente te mira.-aún sonreía.
-¿Qué dices? No llevo… Ah…-cayó en la cuenta de lo que me refería y, mirando a todos los lados para comprobar si de verdad la observaban, se limpió la nata con la lengua y después se pasó una servilleta. Yo me reía por la cara que ponía. Pero luego me puse de nuevo seria y le empecé a dar vueltas a la chuchara.
-Como sigas dándole tantas vueltas a la cuchara vas a hacer un agujero en la taza, después en la mesa, y terminarás metiendo la mano en la tila agujereada.-dijo. Me hizo mucha gracia la manera en que lo dijo que me volví a reír. Casi parecía que lo decía en serio.
-Bueno, tu sigue dándole vueltas a la cuchara que veremos donde termina tu mano…-arqueó las cejas y luego miró su café con nata y le dio otro sorbo. En el fondo sabía con certeza que lo hacía para verme feliz, aunque en el fondo seguía igual. 
Cuando acabamos, nos marchamos después de pagar y nos sentamos en un banco de una plaza.
-¿Quieres que lo hablemos?-preguntó espontáneamente. Me miró de golpe.
-¿El qué?-pregunté. Sabía el qué.
-Sabes el qué…-hizo una mueca lateral.

5 comentarios:

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  2. Precioso texto. Eres una escritora estupenda. Me encanta como fluyen las palabras en tus escritos y lo bien que te expresas. De verdad, me maravillas y si te digo la verdad, eres de mis bloggers favoritas.
    Un saludo ^^

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  3. A reason to.fly: Ahora mismo me paso :)
    Andrea: Me alegro mucho ^^
    Ana: :D ¡Muchísimas gracias! Me alegra que los textos no se hagan pesados :P A mí me gusta cómo escribes y también eres de mis bloggers favoritas :) Cuando veo que tienes una entrada nueva me paso. Llevo unos días sin entrar en blogger, voy a ver si tienes algo nuevo :) ¡Besos!

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